Compromiso ¿acto o palabra?

El cambio reactivo es una mera consecuencia ante hechos que suceden y el cambio proactivo, se adelanta a lo que hay por venir, responde a la existencia de un auténtico liderazgo, se prepara para dar respuesta ante las nuevas tendencias, por tanto, se anticipa respondiendo a los fenómenos que suceden.

Ante este escenario de movimiento y en esta era tecnológica, nos conviene entrenar la proactividad, esta competencia que permite anticiparnos y conducirnos en la dirección que queremos, buscando apoyarnos en estrategias y herramientas que nos permitan avanzar de manera ágil.

Una de las grandes estrategias que esta en juego es el valor del compromiso, ¿qué significa estar comprometidos?

“El compromiso es un acto, no una palabra”.
Jean Paul Sartre.

El compromiso, genera acción, cambio y, por tanto, aprendizaje. Es trascendente al ser humano e influye directamente en nuestras relaciones interpersonales y en la obtención de resultados. Si estamos comprometidos, nuestras decisiones sabrán cuál es el camino, sin embargo, antes nos ayudará distinguir la obligación del compromiso, como algo distinto. Para ello, primero identificar nuestros: “tengo que”, “debería hacer”, me gustaría, pero…”, y pensar en términos de: “quiero”, “voy a hacerlo”, “trazaré mi plan”.

El compromiso es una palanca de cambio, porque desaparece la excusa o justificación de no llevar a cabo nuestros objetivos y deja de tener sentido lo obligado, la imposición o exigencia moral que rige la voluntad.

En ciertos aspectos de la vida estamos más comprometidos, dónde ponemos nuestro foco o atención, ¿estoy más comprometido con mi trabajo? ¿con mi familia? ¿mi aprendizaje? ¿mis amistades? ¿mi salud? ¿mi espiritualidad? ¿mi pareja? o ¿mi comunidad?, en ¿mi ocio?,¿mi desarrollo? ¿qué tiempo dedico a mi cuidado?¿al cuidado de los demás?.

“El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, él es responsable de todo lo que hace”.
Jean Paul Sartre

El compromiso supone siempre una elección en las decisiones que tomo en mi día a día y saber a lo que renuncio. Es cuestión de reconocer prioridades, saber mi objetivo y medir mi grado de compromiso en cada una de las acciones que realizo para conseguirlo. El nivel de compromiso se expresa en la manera de hacer, de liderar nuestra vida y liderar a los demás.

“Los valores no son más que palabras, pero resultan muy poderosos cuando se trasladan a la acción real”
Simon L.Dolan

Existen algunas conductas que favorecen el compromiso, os anoto 8 patrones de comportamiento:

  1. Visualizar el futuro con objetivo SMART definido
  2. Clarificar el vínculo para integración y pertenencia
  3. Elevar la autoconfianza y la confianza en los demás
  4. Valorar las tareas realizadas, construir feedback positivo
  5. Aprender de los errores y reorientar
  6. Promover el aprendizaje continuo
  7. Tener una actitud favorable que entusiasme
  8. Tomar las riendas de nuestra vida y ser responsable

En nuestra vida o en el trabajo, después de las diferentes intervenciones en equipos de trabajo, sabemos que la persona que lidera, lo hace conduciendo a las personas desde la confianza y usando 3 estrategias que permiten a las personas avanzar, generar compromiso colectivo y vivir con mayor energía.

Bien así que el compromiso no es algo que nos encasilla a una manera de ser, no es cerrado puede ser renegociado o incluso llegar a romperse. Tenemos la libertad de escoger que hacer en cada momento, sin embargo, si continuamente, rompemos o renegociamos nuestros compromisos, podemos perder o puede haber fugas de confianza, dar saltos continuos, cambios de posición o perder el foco no nos llevaran a alcanzar nuestro reto. Si sabemos que no podemos llegar a cumplir lo acordado o llegamos a cumplir sabiendo que ello nos puede traer mayores complicaciones, entonces el compromiso, se vuelve rígido, se convierte en una obligación adquirida. ¿Qué ha ocurrido en el camino? ¿hemos perdido el rumbo?, ¿ha cambiado el objetivo?, ¿estamos en nuestras prioridades o son las de otro?, ¿han cambiado las circunstancias?, quizás se sea necesario parar, hacer un alto en el camino y tomar la dirección que nos conduce hacia nuestro destino o redefinir el rumbo.

Muchas gracias y siempre un placer seguir contigo, deseo que esta reflexión te sea inspiradora.

Mia Torrente
Psicóloga coach para empresa y profesionales