Las cadenas que nos limitan: creencias irracionales

Las cadenas más poderosas son las cadenas interiores, las que creemos que no podemos romper a pesar de que lo intentemos.

Las creencias limitantes nos atrapan como le pasaba al elefante del circo. Un cuento que nos ayuda en una interesante reflexión sobre las creencias irracionales.

¿Te gustaba ir al Circo cuando eras pequeño / pequeña?


De pequeño, me gustaba el circo. Me encantaban los números con animales y el animal que más me gustaba era el elefante. Me impresiona sus enormes dimensiones y su fuerza descomunal. Después de la función, al salir de la carpa, me quedaba extrañado al ver el animal atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. La cadena era gruesa, pero la estaca era un ridículo trozo de madera clavado a pocos centímetros del suelo. Era evidente que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo también podía tensar de aquel minúsculo tronco y huir.

– ¿Por qué no lo arranca y se escapa? -pregunté a mis padres.

Me contestaron que era porque estaba amaestrado. La respuesta, sin embargo, no me satisfizo. «Si estaba amaestrado, ¿por qué lo tenían atado?». Pregunté a parientes y maestros y pasó mucho y mucho tiempo hasta que alguien que resultó ser bastante sabio me dio una respuesta convincente:

«El elefante del circo no escapa porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño ».

Entonces me imaginé el elefante recién nacido y atado a una estaca. Seguro que el animal tensó y tensó tratando de liberarse. Debió terminar agotado porque aquella estaca era más fuerte que él. Al día siguiente debía volver a intentarlo con el mismo resultado y al otro día igual. Y así hasta que un día terrible para el resto de su vida, el elefante aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Desde entonces, el elefante tenía grabado el recuerdo de su impotencia. Y lo que es peor, nunca más volvió a cuestionarse aquel recuerdo y nunca más volvió a poner a prueba su fuerza.

 


A menudo a las personas nos pasa lo mismo. Vivimos encadenados a estacas que nos restan libertad. Pensamos que «no podemos» hacer tal cosa o tal otra sencillamente porque un día, hace mucho tiempo, lo intentamos y no lo conseguimos. Entonces se nos grabó en la memoria este mensaje: «no puedo y nunca podré». Esta creencia autoimpuesta nos ha limitado desde entonces y no la hemos cuestionado más. Seguramente ahora somos más fuertes y estamos más preparados, pero aquel recuerdo nos frena a la hora de intentar liberarnos.

¿Cuáles son las creencias que te limitan? ¿Qué te puedes decir para romper esta cadena?

Nuestras creencias irracionales que han coloreado nuestra vida, a veces, limitan nuestras conductas y emociones, y nos conducen a exigencias que no nos permiten sentirnos bien y tener una vida de luz que permita alcanzar nuestros sueños.

Las personas sanas aceptan el hecho de que las utopías son, probablemente, lo que no se puede alcanzar y que por tanto, no podremos alcanzar todo lo que deseamos.

Podemos decir que la transformación puede ser mágica si pensamos que el concepto “deseo” es diferente al concepto “obligación o exigencia”.

“Con dedicación, entrenamiento, apoyo y esfuerzo puedo cambiar las creencias que me limitan”

¿Cómo percibes el mundo?

Cada uno de nosotros percibe el mundo de forma diferente. Las cosas pasan a tu alrededor y vas percibiendo, a través de los ojos, oídos y sensaciones, un montón de información. Todo el contenido que te llega, tu mente se encarga de filtrarlo. De esta manera hay cosas a las que prestas atención y otras las dejas pasar, de forma consciente o inconsciente.

Ahora bien, lo que tú percibes se basa en tu sistema de creencias. Una acumulación de información que has ido procesando a lo largo de toda tu vida. Algunas de estas creencias las has tomado como válidas para salir adelante y otras no las has considerado adecuadas en el momento y las has rechazado.

Una creencia es un pensamiento que te repites un montón de veces y genera tu realidad. Es una voz interna que te dice cosas, como por ejemplo: “yo soy así”, “esto no está hecho para mí”, “yo no puedo lograrlo”, “esto nunca me ha interesado”, ” ya estoy bien así “,” yo lo tengo complicado … “. Estas voces internas definen la forma que tú tienes de ver las cosas. Esto no quiere decir que sea la realidad, sino que es, tu realidad. 

Si, hasta el momento, las creencias actuales te han beneficiado y te han permitido alcanzar tus objetivos, sigues tu camino con ellas. En cambio, en otros momentos te puedes sentir parado o estancado y las creencias te pueden llegar a bloquear. Aunque estas creencias, en ocasiones, te hacen creer que todo está bien, entrando en la zona más cómoda. Sin embargo, en algunos momentos de tu vida te puedes llegar a plantear nuevos retos u objetivos para avanzar en otra dirección. Quieres conseguir algo diferente y es entonces cuando las creencias vuelven a jugar un papel clave, para avanzar o quedarte quieto, allí donde estés.

¿Qué ocurre cuando las creencias son muy limitantes?: “no puedo”, “qué peligroso”, “… y si me hago daño”, “… y si nadie me ayuda”, “esto es más difícil que nada”, “de hecho estoy bien así”. O puedes decir: “qué pasa si lo pruebo”, “… si caigo me levanto”, “puedo salir adelante seguro”, “soy valiente”, “debo probar paso a paso”, “puedo hacerlo “.

Estas voces son tu diálogo interno. Este diálogo es un pensamiento que empieza a enviar una vibración a tu cerebro y esta información continuada es la que crea la realidad. Así es como generas tu visión del mundo, la que te animará a iniciar acciones para hacer algo diferente. Recuerda que has pensado y has hecho vibrar tu mente en función de creencias asumidas a lo largo del tiempo.

Si quieres generar cosas nuevas hay que crear una realidad diferente en tu mente que te impulse como motor de cambio y generar nuevas voces. En el momento en que tu diálogo interno se repite con otras voces puedes empezar a tener pensamientos diferentes abriendo nuevos caminos a las situaciones que vives en tu día a día y que te permitirán hacer un primer paso para alcanzar tus objetivos. ¡Adelante!