Superar la angustia durante el confinamiento

MIEDOS Y ANGUSTIA EN LA PANDÉMIA

El miedo es una sensación de angustia, desazón incluso ansiedad que se produce ante la percepción de una amenaza que puede ser real o ficticia.

Para atender el miedo necesitamos disponer de recursos propios y más ahora ante la crisis sanitaria y económica que vivimos todos.

Sabemos que las emociones no se representan como algo estático, no son una imagen, son una película, una secuencia de hechos y situaciones que nos amenazan, son los diferentes obstáculos que ponen en peligro nuestra supervivènvia.

Reacción en cadena de las emociones

No sólo sentimos una emoción, sino que reaccionamos internamente ante las emociones. Esta manera de reaccionar provoca una segunda emoción. Primero sentimos el miedo y después podemos llegar a sentir rabia, tristeza, impotencia o angustia por tener miedo. Esta manera de vivirlo lo llamamos doble reacción emocional.

Podemos decir que normalmente la secuencia que siguen las emociones, es la siguiente:

        AMENAZA— REACCIÓN —RESPUESTA 

La respuesta que damos ante las emociones es importante porque, según la calidad de ésta, podemos atenuar o agravarla. Esto dependerá del propio diálogo interno.

Por lo tanto, reconocer que disponemos de recursos personales para vencer el obstáculo que nos genera el colapso emocional nos ayudará a atenuar las emociones.

Nueva mirada del Miedo 

El miedo es una señal que indica que existe una desproporción entre la magnitud de la amenaza, sea física o emocional a la que nos enfrentamos, y los recursos que tenemos para resolverla.

El miedo no es el problema. El miedo nos indica que existe un problema que debemos atender y darle una respuesta.

Sabemos que el miedo es nuestra señal de alarma, hay que saber qué carencia nos indica.

Ahora vemos como el miedo y la angustia las vivimos entremezcladas. Por lo tanto nos conviene entender que la angustia es nuestra señal de alarma, nos muestra una desproporción entre el peligro con el que nos enfrentamos y los recursos de los que disponemos y pone en funcionamiento la tarea de reequilibrar la desproporción que pueda haber.

Por tanto, para curar el miedo nos hace falta hacer un primer paso, transformar el miedo disfuncional en funcional y para ello hay que atender a nuestro diálogo interno.

Es por todo esto que os invito a participa en el círculo virtual en estos momentos de confinamiento para que podamos hablar de los miedos y las angustias, hacerlo de manera compartida y ver más claro con más positividad y fortaleza.

Animos, no lo pienses más, comparte!

Os espero,

Gracias a todos,

Salud y una rápida recuperación!

María José Torrente